Desde el cielo con amor

Hoy quiero traerles la historia de Ivette & Alejandro. Dos chicos estudiantes de Gran Canaria, a quienes un día, el amor les sorprendió entre las nubes volando en un ATR bautizado comercialmente como Baifo de la compañía Binter . Mi relación con ellos comenzó cuando recibo un mail de Alejandro que decía lo siguiente:

"Hola Derimán, soy Alejandro:

 Te escribo porque he visto tu trabajo y me gusta mucho. Quisiera regalarle a Ivette, mi novia, un recuerdo inolvidable. Algo que quede para siempre en nuestra memoria. Nos conocimos en un vuelo de Gran Canaria a Tenerife.  Así de caprichosa es la vida, tener que conocer a la persona que más quiero, volando, en el cielo de una tierra tan linda como Canarias. No es fácil de contar todo esto porque recuerdo perfectamente que estaba en una de los peores momentos de mi vida. No sabía que hacer con mi futuro. Fue algo así como si el destino ya estuviese escrito. Lo mejor de todo es que ese vuelo no era el mío, pero como si fuera una señal del destino, no me sonó el despertador, así que cuando me desperté mi desidia y yo "nos   duchamos" y pusimos rumbo al aeropuerto. No voy a dejar de reconocer, que durante el trayecto en coche desde casa, me planteé dar media vuelta y pasar de todo, no tomar ese avión, pero algo me decía que tenía que subir a ese ATR.

 El vuelo fue maravilloso, pero muy, muy corto. Me quedé con muchas ganas de seguir hablando con Ivette, así que nada más llegar a casa de Carlos (mi mejor amigo y a quien le debo mucho), me puse a buscar su nombre en las redes sociales hasta que la encontré. El resto es nuestra historia gracias a Binter quien se convirtió en nuestro Cupido particular.  Hasta aquí nuestra historia, ahora escucho propuesta para la sesión de fotos, algo parecido a un reto para un fotógrafo de bodas de Las Palmas que viaja tanto... ¿Te atreves? Espero noticias. Alejandro" .

Y después de eso, era tan difícil como fácil a la vez. El escenario estaba claro, pero el reto de conseguir hacer una sesión ahí era grande para todos ya que sabemos que un avión parado da pérdidas. Además me había propuesto que fuera el mismo ATR , el ya famoso Baifo. Era lo más parecido a cerrar un círculo lleno de casualidades.

AGRADECIMIENTOS:

A todo el equipo de Binter por la facilidad, agilidad y lo que se involucraron con esta "locura".  Y ahora, a disfrutar de esta linda historia.