Y cuando piensas que lo has visto todo, que poco más te puede sorprender, te llega este pedazo de boda. Los protagonistas se llaman Carla & Arturo. Un apareja llena de amor, y con un respeto y atención por los que trabajamos en su boda muy poco común. Gracias a Robert Marcillas por dejarme compartir contigo este maravilloso día. Desde bien tempranito estuvimos en el domicilio familiar de Arturo, donde reinaba la paz y la tranquilidad. Por contra, y algo normal en un día como este, la casa de los papás de Carla era un no parar, donde llegaba cada vez más gente. Amigas, amigos, sobrinos, familiares, etc, convirtieron los momentos previos al enlace en algo fantástico y sobre todo emotivo. Hubieron dos momentos claves para mí antes de la ceremonia en casa de ella. El primero cuando la mamá la estaba ayudando a vestir. El segundo, cuando por tradición, los mejores amigos de Arturo, le llevaron el ramo a Carla, y le leyeron unas bonitas palabras. Una tradición catalana muy linda.

La celebración fue en Castell De Oliver. Este hotel de piedra, ubicado en la cima de una montaña. Una antigua masía del siglo XVII que se encuentra a 3,5 km de la playa de Caldetes.