BODA EN ÁVILA

La boda entre Marite & Antonio fue de esos enlaces que siempre había soñado por muchos motivos. El primero y como los novios me hicieron saber, era una boda de pueblo y muy divertida. Les puedo decir que cuando ellos la calificaron de divertida, se quedaron cortos. ¡Que ambiente y que gente más cercana. Así da gusto “pillarse” una avión para llegar hasta una ciudad en la que no conoces a nadie. Fuegos artificiales, un vídeo recordando los mejores momentos de la pareja, o una merienda en la plaza del pueblo antes de ir al banquete, le dieron un punto extra a todo lo que aconteció el día de la boda de dos personas que en lo personal me trataron de forma extraordinaria.

Todavía recuerdo como se gestó todo. Cuando Marite me escribe diciendo que le pasara toda la información. Después de esto hubo otra reunión-cena en Madrid el 27 de octubre del pasado año (2017) muy informal y para concluir con un WhatsApp que decía “Hemos decidido que lamentablemente, tendrás que coger un avión para venir a nuestra boda”… Casi rompo el techo del salto que dí. Quería contar la historia de estos chicos con los que desde el principio tuve una química muy especial.

De ahí y hasta la boda, llamadas, mensajes y una preboda preciosa en Las Dunas de Maspalomas. Donde comenzó toda la historia, puesto que Antonio le pidió a Marite la mano en Gran Canaria. Gracias las dos familias, amigos y al resto de personas que me ayudaron a contar esta linda historia de amor.

En cuanto a la boda, se celebró en Mombeltrán, un pueblo al sur de Ávila que guarda entre tantos encantos, un castillo en ruinas donde hicimos la sesión justo después de la ceremonia y unos torreznos (los de Mila y Monchi, dueños del Nan Jai) que quitan en sentido. Les recomiendo parar si ahí si van a visitar este pueblo. La boda de carácter religiosa, llena de encanto por la arquitectura de una iglesia maravillosa de siglos pasados.

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